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Ruta y VULCAN...solo o acompañado: una pasión en la vida...

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"84 Horas de Nürburgring: Misión Argentina"

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Tortuga
vasinhell
Luisma500
juanca53
Spiderman
teo27
claudioelcolo
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12 participantes

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Encontré este tema y realmente me encantó, aca la mayoría somos de la misma edad, cuando eramos chicos esta carrera fué un orgullo nacional, esta muy bueno, muy bien detallado e ilustrado, es una forma de revivir esos hermosos momentos o bien de conocer como fué una de las pocas veces que en automovilismo y con auto mas preparadores nacionales estuvimos ( y muy bien) en boca de todo el mundo), son varios capítulos, los voy pasando de a poco....que lo disfruten!!!.....


 "84 Horas de Nürburgring: Misión Argentina" Tapalibro

Todos hemos escuchado o leído alguna vez, sobre aquella incursión del Torino en tierras europeas, en Agosto de 1969 o tal vez no. Pero, pocos saben en realidad de qué se trató aquello. Como surgió el proyecto, quiénes lo llevaron adelante, como era el reglamento realmente de la prueba, que tan importantes eran los rivales de nuestros autos, qué tan difí­cil era Nürburgring en realidad, etc. En fin, una serie de preguntas que todos nos hemos hecho alguna vez, por curiosidad, para conocer la verdad de aquello que, sobre todo los "torinomaní­acos" como yo, catalogamos como hazaña. Por eso, les voy a proponer, que nos cuenten como fue esa carrera, justamente, los mismos protagonistas, dirigentes, pilotos,mecánicos, preparadores, periodistas, etc. Creo que les va a resultar más que interesante. Todo este material, ha sido extraí­do de un libro, escrito por Miguel Angel BARRAU (ex-Automundo), en su momento y donde los mismos actores de la hazaña, narran lo vivido. Como le prometi a Gercho y no recuerdo a quien otro forista mas lo que les voy ir volcando en el foro, es un extracto, que yo consideré, lo más importante y jugoso, de cada capítulo, a razón de uno por dí­a.
Un abrazo, y espero que lo disfruten.

Lista para partir hacia Alemania

 "84 Horas de Nürburgring: Misión Argentina" Listaparasalirqn5

 "84 Horas de Nürburgring: Misión Argentina" 69_Marathon_de_la_Route_Jose_Diez_E
Copello y Jose Diez

 "84 Horas de Nürburgring: Misión Argentina" 69_Torino_Puerto_Bs_As


Embarcano hacia la gloria en Alemania

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claudioelcolo

claudioelcolo
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que grande los toros ,ORGULLO NACIONAL,espectacular!!!! geek 

teo27



Si bien siempre me gustaron las carreras de autos, tal vez por la edad ( en ese momento tenia 11 años), no le de importancia, luego a medida que fue pasando el tiempo me fui interiorizando de lo que fue la Hazaña Argentina.
Pensar que cerca de mi casa, por san justo habia una casa de venta de Autos y tenia uno de los Torinos que participaron, medio herrumbado a la intemperie
Enri muy bueno lo suya, mandate otro capitulo
Un Abrazo
TEO

Spiderman

Spiderman

muy buena historia admin, espero los demás capitulos son muy lindos recuerdos

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Iniciando la historia de un acontecimiento "único y trascendental" para el automovilismo Argentino

MISIÓN ARGENTINA

Director de equipo: Juan Manuel Fangio

Asesor de Relaciones Públicas: Tibor Teleki

Coordinador General: Carlos Lobbosco

Jefe Técnico: Oreste Berta

Médico: Doctor Lino de las Heras

Pilotos: señores Copello, Cupeiro, Di Palma, Fangio, Franco, Galbato, García Veiga, Rodríguez Canedo, Rodríguez Larreta y Perkins.

Mecánicos: señores Andreu, Batelli, Casarín, Comari, Cordero, Diez, Giacone, Huerta, Macagno, Sainz, San Feliú, Zadaglia y Zurita.


Los autos:

Tres cupe Torino 380W, estaban pintados de color blanco, con pintura reflectante en la trompa. Uno naranja, otro amarillo y el restante blanco, todos con la bandera argentina sobre el capot y dos luces identificatorias en el techo. Sobre la puerta derecha se pusieron dos luces que iluminarán el numero, tal como lo indica el reglamento, ademas de pintarles círculos celestes en puertas y uno muy grande en el techo. Los faros son los originales de fábrica, aunque para la carrera se le agregaron dos faros rompenieblas.

 "84 Horas de Nürburgring: Misión Argentina" Torino10

Los pilotos:

1 Di Palma - Cacho Fangio - Galbato
2 Perkins - Canedo - Cupeiro
3 Copello - "Larry" - Franco


 "84 Horas de Nürburgring: Misión Argentina" Nurburgringmapcolor

Imagenes de los ensayos

 "84 Horas de Nürburgring: Misión Argentina" 69marathondelaroute

 "84 Horas de Nürburgring: Misión Argentina" Scannedimage68pn

El Torino chocado que despues tuvieron que reparar ya que el muleto despues fue volcado y entonces este lo tuvieron que reparar de urgencia y quedo con el apodo de LA BANANITA que hoy en dia anda dando vueltas por la ciudad en un estado deplorable.

 "84 Horas de Nürburgring: Misión Argentina" Scannedimage28wt

Preparando el auto muleto que reemplazaria al Nº1 y que despues quedaria arruinado


 "84 Horas de Nürburgring: Misión Argentina" Toro380wnurburgring

Macagno dando una mano a los mecanicos


 "84 Horas de Nürburgring: Misión Argentina" Nurb05

 "84 Horas de Nürburgring: Misión Argentina" 69nurburgringmarathonde

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CAPÍTULO I

En la pista del circuito de Nürburgring, 1 AM Martes 19 de Agosto de 1969


¡QUIÉN ME HA VISTO Y QUIÉN ME VE!
por CARMELO GALBATO


 "84 Horas de Nürburgring: Misión Argentina" ZAngostado06

—¿Qué tal, Juan? Está todo fenómeno. El auto anda bien. Estoy listo...

—Tené cuidado, hermano; en las primeras vueltas andá con prudencia... ¡A ver si te sale alguno indiando...! Tratá de salir de los amontonamientos. Vas a encontrar muchos. Mejor es esperar, dejar que se forme la fila india y después vas a encontrar el puesto más fácil... Yo te voy a ir señalando...

—Gracias Juan— le respondí. Estate tranquilo, que no vamos a hacer pavadas. Y... ¡Gracias, Juan! Gracias por todo.

Era tiempo de subir al auto. Me acomodé en el asiento y ajusté el cinturón de seguridad. Luego probé las luces. Primero las de posición. Regulé la intensidad de las del tablero, con el reóstato. Después, los faros cortos y luego probé el cambio de luces. Las largas con los faros de yodo. Todo bien. El motor había bajado un poco su temperatura, y la aguja del termómetro marcaba el intermedio entre 70 y 80 grados. Comencé a sentir que los motores se ponían en marcha. Un comisario de pista, esgrimiendo una bandera, me hizo señas. El burro de arranque obedeció al impulso y el motor se puso en marcha. Lo aceleré, despacio, mirando la aguja que indica la presión de aceite. Cuando marcó 5 Kg. abaniqué un poco el acelerador. ¡Qué lindo suena el Torino!

A mi izquierda, el Nº 2. En el otro extremo de la pista, aunque no lo veía, sentía la presencia del Nº 3.

Del lado de los boxes —a mi derecha— un pequeño, abigarrado grupo, condensaba la esperanza de quienes creyeron. Lo distingo a Berta, con su campera Bosch —amarillo rabioso— y al rojo y el azul de las Fric-Rot, que lucen pilotos y mecánicos. Más arriba, sobre nuestros boxes, hay un improvisado palco. Carpinteros alemanes trabajaron midiendo, serruchando, clavando, ensamblando, para que una cabina de transmisión alojara, durante la totalidad de las 84 horas que durará la carrera, a la representación que APRA designó para transmitir desde Nürburgring.

Los veo agitados, nerviosos, pero ya hechos a las circunstancias y al lugar. ¡Qué diferencia con aquellos 22 hombres que llegaron al filo de la medianoche, cansados, hambrientos, desubicados...! Recuerdo que estaba todo cerrado, y no había posibilidad de hacerlos comer en el hotel. Entonces se me ocurrió llevarlos a una cervecería muy típica donde, a veces, con Lino de las Heras, nos “dábamos” con los chopp y con los recuerdos del viejo TC. ¡Se armó la gorda! No sólo se armó con “la gorda”, que era la dueña, sino también un lío bárbaro. Claro: éramos 24 personas, que caíamos de improviso... Una invasión como no la recordaba la comarca desde que Atila, cuando cayó con los hunos, no dejó ni una brizna de pasto para los “otros”... ¡Más o menos sucedió lo mismo! La gorda no quería saber nada, pero yo le decía ij libe dij, que seguro no se escribe así, pero suena más o menos así y quiere decir “yo te quiero, gordita” y entonces ella se reía. Yo le hice señas de “hambre” y “tomar cerveza”. Como no tenía nadie que hiciera nada, porque todo en Alemania cierra muy temprano, nosotros mismos fuimos a la cocina y armamos un desparramo bárbaro ¡Quedamos de los más amigos! Y todo el mundo se mataba de risa porque, al despedirnos, yo le decía “Oxidensen” y “gute nag” y qué se yo... y todos me cargaban y decían que la gordita “estaba conmigo”...

¡Relampaguea...! ¡A ver si se viene de lluvia! ¿Cuánto falta...? Apenas un minuto. ¿Largarán en tiempo, aquí, en Alemania? Me parece que sí... ¡Todo el mundo afuera! Bueno, Carmelo, éste es el momento que tanto esperaste... ¡Qué piña me di con el Renault...! Y luego la serie de “idas afuera” con los Torino... ¡Qué suerte bárbara! Y qué trabajo el de los muchachos... Este auto lo han hecho de nuevo... ¡la banana! Lindo nombre le fueron a buscar... Bueno... ¡ahora sí! Primera puesta. Hay que largar tranquilo. ¡Ocho segundos! El motor a tres-lucas-vueltas... ¡Cuatro! La primera curva va a ser un embudo... ¡Dos...! ¡Uno...! ¡Vamos! ¡Quién te ha visto y quién te ve, Carmelo...! ¡Largaste las 84 horas de Nürburgring!...

A estos enloquecidos más vale dejarlos pasar. ¡Allí van los Porsche...! Menos mal que el circuito lo tenemos “remanyado”. Lo recuerdo todo, así que no importa el tráfico. Por afuera o por adentro... ¡Je! Se tiene bien “la banana”... En la recta, ahora, lo siento un poco raro, como si quisiera “retobarse”. Pero... cuando se apoya, dobla bien... Esos se apuran demasiado... total... aunque des más de 9 vueltas, de aquí a las cuatro de la mañana, sólo te computan esas nueve... El asunto es entrar en la décima vuelta, digamos, como a las cuatro y un segundo... A ver...: si hago 9 vueltas en 15 minutos cada uno, son... Diez por nueve, noventa, y cinco por nueve, cuarenta y cinco, más los noventa, da ciento treinta y cinco... Son dos horas y cuarto... Se puede andar bien y despacio. Como para que aquellos que no dominan el circuito se vayan poniendo en onda. Como para los que largaron nervioso, se les pase... Fangio nos dijo girar en 18 minutos, para que nos sobre margen, por cualquier cosa... ¡Esta es la recta trasera y... allí están, arriba, todos los muchachos!

Voy... ¡quinto! Esta bien. El gasto comienza más tarde. Al final de la recta, curva a la izquierda —en tercera— y luego tener cuidado con el puentecito... ¡hay un salto feo!

El que hizo este circuito le tenía una bronca a la humanidad...

¿Y los Fórmula 1, cuando andan a fondo, en una carrera “tirada”, de dos horas y media o tres horas...? ¡Por entre los precipicios y los árboles...! Después decimos que nosotros somos genios... ¿Y los europeos qué son? ¿Verdurita? Aunque, por lo que hemos visto hasta ahora, en categoría Turismo, no le tenemos que tener miedo a nadie. Ni a los autos, ni a los pilotos. Ellos tendrán una escuela bárbara, pero la del TC tampoco es mala... ¡aunque a mi siempre me gustó la pista!

¿Te acordás de la vieja cupé colorada...? Cuando salía en el autódromo, en el viejo circuito 1, era cosa seria. ¡Había que bajarle el tiempo a Carmelo! Y eso que no podía bajar de 1’20” ni empujándola... Y ahora, mi viejo, anduviste en 13 minutos y segundos en Nürburgring... ¿Qué tal...? Es más o menos el tiempo del ganador del año pasado... ¡Eh... Carmelo viejo! ¡Quién te ha visto y quien te ve!

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claudioelcolo

claudioelcolo
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MUY bueno el relato.Realmente se te pone la piel de gallina!,que grande los TOROS,y que buenas anegdotas.Eso es historia!!! geek 

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claudioelcolo escribió:MUY bueno el relato.Realmente se te pone la piel de gallina!,que grande los TOROS,y que buenas anegdotas.Eso es historia!!! geek 

Gracias Claudio por tus palabras, comparto plenamente tu sentimiento, imagino que aunque no lo pongan, algun otro también.....saludos

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juanca53

juanca53

MUY BUEN TEMA !!!!!!!! Yo me acuerdo perfectamente de esta carrera. Me llevaba al colegio una radio Hitachi chica en el bolsillo interior del saco y por la manga pasaba el audífono que luego sostenía con la mano en mi oído así los profesores no me jodian

Luisma500



Que orgullosos estábamos con los Torinos, nuestra industria automotriz compitiendo a nivel mundial,que
buenos recuerdos,si no hubiese aparecido el Mazda con motor rotativo,le pintábamos la cara con los Toros.
Muy buen tema ,salutes.

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vasinhell

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A ver si veo a alguno de esos cuando esté por allá la semana que viene.

Un fuerte abrazo a todos.

https://www.youtube.com/user/vocstv

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vasinhell escribió:A ver si veo a alguno de esos cuando esté por allá la semana que viene.

Un fuerte abrazo a todos.

Julio....te venís??????, que bueno, nos tenemos que encontrar si o si!!!....dale que tengo tu remera.....

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vasinhell

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Admin escribió:
vasinhell escribió:A ver si veo a alguno de esos cuando esté por allá la semana que viene.

Un fuerte abrazo a todos.

Julio....te venís??????, que bueno, nos tenemos que encontrar si o si!!!....dale que tengo tu remera.....

Me parece que me expliqué mal. Voy a Nürburgring la semana que viene.

https://www.youtube.com/user/vocstv

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vasinhell escribió:
Admin escribió:
vasinhell escribió:A ver si veo a alguno de esos cuando esté por allá la semana que viene.

Un fuerte abrazo a todos.

Julio....te venís??????, que bueno, nos tenemos que encontrar si o si!!!....dale que tengo tu remera.....

Me parece que me expliqué mal. Voy a Nürburgring la semana que viene.

UUUUUUUHHHHHH!!!!! queca!!!, ya me había puesto re-contento papá!!, bueno supongo que algún día tendremos la oportunidad, en estos días te estoy mandando la remera...

PD: no creo que tengas la suerte de ver una "TORO", pero leete toda la historia que es muy interesante, a veces no puedo creer que con el potencial humano que tenemos seamos tan bolu--s y hagamos tantas ca--das juntas, tal ves en un tiempo no muy lejano Dios nos ilumine y podamos cambiar.......

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CAPÍTULO II

En los boxes del circuito de Nürburgring, Martes 19 de Agosto, cuando la madrugada era aún muy joven.


...ESTAREMOS ENTRE LOS 10 PRIMEROS
por JUAN MANUEL FANGIO


 "84 Horas de Nürburgring: Misión Argentina" Fangio

Cuando el Torino Nº 1, manejado ahora por Luis Di Palma, salía de boxes y se reintegraba a la carrera, levanté la vista hasta el reloj control. Eran la una y cuarenta y cuatro minutos. Pero... ¡qué cosas curiosas tiene la vida...! Justo en ese momento me sucedió algo raro... como si ese instante lo hubiera vivido antes... como si antes de ahora y hubiera estado allí, en el Nürburgring, en los boxes, viendo salir el Torino Nº 1 a la pista. Antes de ahora... ¡Cuántas cosas hemos pasado hasta este momento! Tantas, que aunque me esfuerzo en recordar no logro estar seguro de quién fue la idea de venir a la las 84 horas... Quizá fue de Berta o de Bordeu. Aunque puede haber sido de Lobbosco. Me acuerdo, si que me vinieron a ver, que conversamos y que me gustó la idea. Después que la maduramos bastante y analizamos todas las posibilidades, entonces recién lo fui a ver al señor Lavaud. Alguna gente no creía mucho en nuestras posibilidades, pero Lavaud tenía mucha fe en el Torino y me demostró una confianza que agradezco. El hombre ya me había dicho que sí a los tres autos y los repuestos que necesitábamos. Fue entonces cuando yo le dije...

—Mire Lavaud... si terminamos la carrera estaremos entre los diez primeros.

Y cuando ya me iba, casi desde la puerta del despacho, como si hablara en voz alta...

—Y podemos... ¡hasta ganar! —le dije.

Pero nadie más supo nunca de esta esperanza escondida que tengo. Es mejor así. Venir y correr con confianza, pero con modestia. Con seriedad. Mostrando que somos organizados y responsables. Esto es lo más importante: el recuerdo que dejemos. Pero con el elemento humano que vino, no hay que tener miedo.

Mas miedo le tengo al agua. Ese va a ser un enemigo bravo si se cumple el pronóstico. Y dicen que va a llover fuerte. Chaparrones fuertes y prolongados. A eso le tengo miedo. Los autos son medio pesados y están calzados con patonas... ¡No va a ser trabajo sencillo tenerlos en la pista! Habrá que decidir que bajen el promedio...

No les tiene que pasar nada... Esa también es responsabilidad mía. Sucede que cuando hay gente que tiene muchas ocupaciones y problemas y se le lleva un problema más... pero se nota que el entusiasmo está, que están convencidos que el proyecto es bueno y cuando depositan su confianza en uno... entonces la responsabilidad es mucho mayor. Pero casi toda mi vida ha sido igual. Respondiendo a la confianza de la gente y sintiendo la responsabilidad de haber aceptado esa confianza. Cuando yo corría, lo hacía bajo un auspicio, con la ayuda de un grupo de amigos. Mi primera carrera, la primera carrera de mi vida, la corrí porque un grupo de amigos me ayudaron. La segunda, por una rifa que se hizo. Cuando fui a Europa, lo hice apoyado por el Automóvil Club y por el gobierno. Después corrí para las fábricas. Prácticamente toda mi vida estuve corriendo con lo ajeno y quizá eso me ayudó a que nunca dejara de tener presente mi responsabilidad, como persona, frente a los que me otorgaron su confianza. Me he considerado un engranaje más, pero pensando que ese engranaje no debía fallar. Si vamos a correr con agua... ¡tampoco podemos fallar! O aunque hiciera frío o calor. ¡Calor! Esa vez sí que fue difícil la patriada, cuando corrí con Mercedes Benz, el día del gran calor, en el autódromo de Buenos Aires. Yo estaba agotado...! Pero me repetía... “yo debo seguir, debo seguir, debo seguir”... pensaba que el prestigio de una gran fábrica estaba en ese auto y yo era parte de ese auto. Y que ninguna parte del auto, si yo lo podía evitar, iba a defraudar la confianza que tanta gente había depositado en él.

Y ahora es parecido. Los hombres tienen otros nombres, pero son iguales que antes. Por eso es que también tengo que estar lo más posible, con ellos. Aunque solo sea el hecho de estar presente, eso ayuda mucho. Hay que acompañarlos a cualquier hora, en cualquier momento. Yo tengo la experiencia y otra vez he visto que sigue siendo cierta: que los mecánicos trabajan bien y con entusiasmo cuando ven a sus pilotos preocuparse por lo que ellos hacen, por el auto. Y están allí, y si tienen que atender alguna otra cosa, vuelven, y les traen un refresco o un sandwich... Pero cuando un piloto abandona a sus mecánicos y se va por ahí... ¿qué querés hermano? Suerte que con estos muchachos no sucede así. ¡Qué responsable es Berta, y qué capaz! Con los años que tiene puede llegar muy lejos... ¡Lobbosco también...! Siempre presente el hombre. ¡Con este grupo humano soy capaz de ir a cualquier lado...!

Es que estas cosas tenemos que hacerlas y alguien debe hacer punta. Estas cosas y también las temporadas internacionales. Y salir al extranjero como ahora... ¡Con la idea de volver! Y aunque no se vuelva. Por eso les dije a estos muchachos lo mismo que a aquellos, cuando tenía mi equipo en Europa. “Piensen, cuando están afuera, que no se llaman Fualno de Tal. Que hay un país detrás. Que hay un prestigio que asentar”. Y si la gente anda bien, aunque las cosas no salgan algunas veces como uno piensa, entonces queda abierto el camino para volver a intentarlo de nuevo.

¿De quién habrá salido la idea de correr las 84 horas de Nürburgring...? Por más que lo pienso no recuerdo... ¿Berta o Bordeu? Cuando me vinieron a ver a mi ya eran un pequeño grupo... “!Es la carrera para el Torino!” les dije entonces. Y lo sigo creyendo ahora. Lo que nos puede fastidiar es la lluvia... ¡Es la carrera para el Torino! Un Rally podría ser bueno, pero el hombre que conoce bien su terreno nos llevaría mucha ventaja... ¡Una ventaja bárbara! Porque los Rally no son cosa sencilla... ¡son verdaderas carreras! El que me gusta de alma es ese Rally de Londres a Méjico... Si no fuera porque estamos embarcados con la temporada internacional... ¡armábamos el equipo! Yo creo que el Torino también sería un gran auto para correr ese Rally... Tres autos... ¡no es empresa fácil...! el tercero lleva los repuestos y todo eso... ¡hay que hacerla bien...! En cada auto, tres pilotos. Y uno de ellos turnándose, siempre durmiendo atrás. ¡Qué duro que va a ser! El cansancio será un gran enemigo... ¡Y es factible...! Pero hay que pensar esto de Nürburgring. Terminarlo bien y después ocuparnos de la temporada. Preocuparnos de que los tres autos hagan la carrera que hemos pensado... ¡que este tiro es muy largo!

¡Qué buenos mecánicos y chapistas hemos traído! Buen ojo tiene Berta para elegir... porque ese auto, el que maneja Di Palma ahora, estaba bastante golpeado... ¡Y los alemanes se reían cuando les dijimos que lo íbamos a arreglar y que iba a correr! Y Galbato... ¡cómo ha trabajado Galbato! ¡Como un tigre...! Pienso en la desgracia del accidente de Berta, cuando nos puso en la encrucijada de presentar sólo dos autos, nos unió a todos más todavía. Hasta ahora, fue el momento más difícil. Y lo superamos bien. ¡Con garra! Ahora que la carrera comenzó, es como un plan de trabajo que hay que cumplir...

—A ver... ¡decime Lobbosco! ¿qué tiempo tienen que hacer para pasar justito después de las cuatro...? Así entran en la vuelta diez, hermano...

—Copello y Gastón ya tienen que estar por llegar. Di Palma no: debe andar por la mitad del circuito.

—A ver muchachos... ustedes... los periodistas, hagan un poco de lugar. Correte un poquito al costado, hermano, que no quiero que nos llamen la atención por nada. Los boxes tiene que quedar libres... ¡Nunca se sabe cuándo un auto va a parar!

—A las 3 y 46 tienen que pasar el 2 y el 3 —dijo Berta—. Ya tienen que estar...

—Ahí vienen... ¡Casi juntos...! —exclamó Zurita.

Los vi pasar y miré el reloj control. Las 3 y 46 y algunos segundos. Nos quedaban, para finalizar la vuelta, antes de lo que los muchachos llamaban la “largada efectiva”, 16 minutos. Íbamos bien.


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claudioelcolo

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Que sentido de responsabilidad y orgullo que habia!!!!! cuanta falta hace hoy todo eso.Quizas la culpa sea un poco nuestra por no saber transferirsela a los mas jovenes.OJALA ESTO SE REVIERTA EN BIEN DE TODOS!!!!! y esta historia es un ejemplo a seguir geek 

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Si de acuerdo con vos, pero que dificil lo veo,como viene la mano lo de Venezuela no esta lejos.....

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CAPÍTULO III


Nürburgring, Miércoles 20 de agosto de 1969, 04.00 hs.

Y EL AUTO PASÓ EN PUNTA, COMO UN AVIÓN
por GASTÓN PERKINS

 "84 Horas de Nürburgring: Misión Argentina" Perkins

¿Cuánto marcaba el reloj-control en la última pasada? Eran las 3 y 46. ¿Seguro? Sí; me quedaban 16 minutos de margen. Sobra plata. Con todo mejor que controle de nuevo. No hay que dar ni un tranco de pollo de ventaja. Si creían que nos íbamos a trabucar con el reglamento están bien arreglados, y con el tema de la largada efectiva podemos ganar el tiro inicial. Pero tengo que pasar, justo, a las cuatro y chirolas. En cuanto pise la recta de atrás de los boxes, controlo con el reloj pulsera. Esto de la esfera luminosa es un gran invento. ¡Fenómeno! Estoy justo en tiempo. Tercera, curva a la izquierda, seguir el ritmo y atenti con el final... Creo que la maniobra que hemos pensado es buena. Tiene que dar resultado. Mis tiempos de entrenamiento han estado como 20 segundos por debajo del record del Porsche del año pasado. Si logro tirar en punta, les voy a hacer marcar el paso. Pero no puedo equivocarme... Tengo que pasar por la línea de sentencia justito después de las cuatro; así de esa manera, el juez de raya me acredita 9 vueltas y comienzo a cumplir la décima. Pero andan todos avispados... ¡Mirá como van aflojando de a poco! Mejor que busque la punta, no sea que la fila, después, se ponga tupida y me cierre el paso. Falta poco. Después de la “S” viene la curva a la derecha. Ahora la bajadita... el repecho... la contracurva... la recta cortita. La del cartel. ¿A ver la hora...? Al pelo... ¡Silbando bajito! Ya estamos cerca... Esa es la curva que da a la recta principal. Suave... Suave... ¡El reloj-control! Todavía faltan 40 segundos... Aflojá un poquito... Treinta.. ¡Guarda que se viene! Quedan veinte... ¡A los quince le doy sin asco! ¡Palo y palo! ¿LISTO...? ¡YA! Trepe... grite... ¡TIRE TORO! Ese es bravo... es el Porsche oficial... el Nº 11... ahí está el otro, el “docena”... ¿dónde está el Ford Capri...? A la derecha quedó Copello... Guarda con la hora.. ¡son las cuatro clavadas...! Tire toro... que allí está el control... ¡TIRE TORO... QUE VA EN PUNTA...!

Tranquilo Gastón. No tenés que pasarte de rosca. Hay que cumplir la maniobra. Hacerles marcar el paso. ¡Pucha que están cerca esas luces...! ¿Te me venís...? Dale... pasá... Es el Porsche oficial... ¡a la cola Gastón! ¿A ver si le gusta el sinuoso...? ¡Ya es mío! Ajajá... hacemos punta otra vez... pero este paisano no afloja... ¿Cómo se dirá paisano en alemán? No te distraigas Gastón... el Porsche se viene de nuevo... todo el grupito de atrás tira fuerte... ¿Qué viene? Curva a la derecha y puente. Peinadita al freno y tercera... ¡Qué gracioso este chico García Veiga! Tiene cada cosa... mirá que venir a preguntarme, cuando me despisté en entrenamiento... ¡Epa! Pase, aparcero... a nosotros nos dirán “argentinos locos”, pero me parece que para alguno puede venir de piña... Este circuito no perdona, pero nada. Yo lo conocía bien y me fui afuera. “¿Qué querés, que me quede a vivir aquí?” le contesté al Nene cuando me preguntó... “¿Y qué va a hacer ahora, don Gastón?” Y me ayudó a sacar el auto. Es natural irse afuera. Hay gente que no lo entiende, pero hay que buscar el límite. Sucede que este circuito no perdona, pero nada. Te salís una cuarta y viene de piña. Le pasó a Cacho, culpa de la pinchadura, y a Canedo, por los benditos frenos... Encontrar el ritmo no es fácil...

¿Cuántas vueltas llevamos? Cuatro. Esto sigue de toma y daca. A ese Porsche, si afloja en el sinuoso, lo paso de nuevo. Eso. Seguilo así... ¡es mío! Y... ¿qué pasa? ... ¿Se puso oscuro atrás? Y ahora llega el agua... Andalo tanteando Gastón... ¡Eh! Acá cuando llueve... ¡llueve! Guarda... a ver si aquel alemán tenía razón de que, cuando se largue a llover, no pasa más nada con los argentinos... El auto se tiene bien. Se ve menos, pero el circuito lo tengo bien memorizado... ¡hasta anduve cambiando los radios de curva, para no tener que improvisar, si llegaba a necesitar andar en pelotón!

¿Qué pasó allí? En la curva a la derecha, debajo del puente había un auto chico, color rojo... ¿No será el Porsche? Sí, le tocó, fue gorda. Atenti Gastón, que llueve como si fuera la última vez... Guarda con los charcos, que con el ancho de estos neumáticos... ¿no te dije?... ¡hace “patito”! Pero allí había un torrente, no un charquito...

Esas luces se van quedando y son las del Ford Capri... Me parece que la maniobra mía salió bien: hicimos tirar a todo el mundo. Y... ¡vino el agua y seguimos en punta! Parece que le falló el pronóstico al de “no pasa más nada con los argentinos”. A los Porsche ya no los veo, el Ford Capri levantó... ¡Y el que viene atrás... me parece... ¡otro Torino! En la próxima recta le hago señas con el indicador de viraje... A ver... se arrima... ¡Es Copello...! Bajame las luces, Eduardo... Eso. Fenómeno... ¡En tandem!

Vamos en tandem-Vamos en tandem-Vamos en tandem. Vamos primero y segundo y en tandem. Tiramos en la punta. Cuando estuvo seco y en la lluvia. El box nos saluda, guiño los faros y seguimos. Tirando en punta y en tandem. La lluvia amaina y el circuito, aunque mojado, ya no tiene esos charcos de agua que hacen bellacos los autos. Al viejo ritmo otra vez. Cuatro-dos a cuatro-cuatro, palo y palo. Cuando ya ha amanecido me releva Rodríguez Canedo. Es la primera vez que veo a Eduardo del todo serio. En serio.

 "84 Horas de Nürburgring: Misión Argentina" Ta1q


 "84 Horas de Nürburgring: Misión Argentina" Mazday


 "84 Horas de Nürburgring: Misión Argentina" Caprid

 "84 Horas de Nürburgring: Misión Argentina" Clipboard01lzu

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claudioelcolo

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QUE BUEN RELATO,se me pone la piel de gallina.Esta historia no la sabia ,siempre se aprende algo nuevo!!! geek 

Tortuga



Recuerdo aquella carrera tenia 10 u 11 años ,como me gustaban los fierros con mi viejo estábamos pegados a la radio ,creo que nacional o rivadabia,no lo recuerdo bien,linda historia ,luego en Bs As se corrieron las 24 Hs de Shell y con mi viejo nos fuimos al autódromo y dormimos en el rastrojero ...,que lindo recuerdos

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Veo que gusta, seguimos nomas!!!!


CAPÍTULO IV


Nürburgring cuando ya la primera noche era recuerdo.

LA PRIMERA VIGILIA
por ALFREDO PARGA


 "84 Horas de Nürburgring: Misión Argentina" Praga

Me crucé con más de un rostro ensombrecido por tempranas ojeras. Corría la mañana de un miércoles gris, que aun mortificado por una pertinaz lluvia, no ensombrecía un luminoso panorama que por momentos me confundía. Primeros. Un auto argentino estaba adelante.

Retiré de la conserjería del Sport-Tribune mi máquina de escribir, reconfortado por una atmósfera cálida. El frío quedó afuera, detrás de la puerta batiente que daba a la galería de la legendaria pista. Y una vez más transité por el largo pasillo alfombrado que unía bullentes salones en los que ya se servía la primera comida del día. En el ambiente que engalanaba un aparato de televisión, donde todo el equipo se había solazado en exasperantes vísperas, me dejé caer en un cómodo asiento; apoyé la máquina sobre la mesa y tras echar una mirada enfrente, sobre nuestros boxes —pista por medio— encendí un cigarrillo, volviendo mentalmente atrás. No quería que nuevas sensaciones me atropellaran antes de volver a ponerme en contacto con Buenos Aires. La cosa había comenzado allá por las cuatro de la mañana, cuando relampagueantes destellos nacidos muy del norte, en medio de un negro cielo, me obligaban a una carrera hasta el telex para alcanzar el diario; mi último despacho había sido cerrado con una lúgubre llamada: “Relampaguea. La carrera está por formalizarse. Todo aparece rodeado por la incertidumbre.” Después —recordaba— no sabía responder a la afable niña belga que con una sonrisa me había tendido mi rosada credencial de prensa. Es que todavía tenía depositado en mis pupilas el instante en que había visto llegar a la jauría. Entonces, juntos y en compañía, rabiosamente pisaron la línea de lanzamiento el Ford Capri y el Torino Nº 2, con Perkins a bordo. Antes anotaría la primera flagrante violación del reglamento, cuando la caravana hacía un alta allá, después de la chicana, aguardando la hora señalada para beberse los vientos. Con un racimo de luces iluminando el cielo en la espera imposible (Di Palma, con la unidad número 1 quedaría pagando con costosa moneda, por noble: 7 minutos atrás).

Después comprobaba la irregularidad en el chequeo de aquel primer cruce, al aparecer el auto que había pasado a un metro de la joya alemana, ubicado en el 30º lugar. (Era tan inexplicable como el parsimonioso avance de los Mercedes).

Cuando parecía que la tormenta derivaba hacia el sur, el Porsche de Lauhsen-Linge-Stekkoning apresurado, ganaba el primer lugar, seguido por el Capri. Atrás, los autos argentinos 2 y 3. Nuestros pilotos no se desmandaban: Perkins operaba sobre la base de 13m. 25s.; Copello, en 13m. 27s. y Di Palma, recuperando plazas en 13m. 28s. La función de equipo no aparecía desdibujada en la primera vigilia. (La más difícil).

Cuando la luz comenzó a tornarse más precisa, pesadas gotas cayeron sobre el piso del Eifel; al fondo de la recta, cuando los coches tras el último rebaje viraban hacia la izquierda, un copo de niebla se asentaba en el lugar, esfumándolo. La caravana tenía robustez. Febrilmente había consignado a las 6, la entrega de la primera planilla; la que confirmaba la anormalidad del lanzamiento. Dos minutos después, verificaba que Ballestrieri, piloto del Lancia 39, olvidando la letra del reglamento, reclamaba a su pit, desde enfrente, ganándose una vuelta de castigo. Y ocho minutos más tarde, un manto cayó sobre el circuito al ensombrecerse el cielo. Se intensificó el juego de luces y se largó la lluvia. Pesada. Consistente y fría. Los autos levantaban blancas cortinas de espuma en la recta; con el Capri quedando atrás, paulatinamente, dos de nuestros autos apretaban al Porsche más picante. (Algo así como dos nobles San Bernardo, separados por un nervioso y descontrolado Terrier).

Estallaba persistente el trueno. Los rayos destellaban dantescamente en el imponente escenario. Entre gritos casi guturales, los ayudantes de Mazda colocaban, en 3m. 45s. cuatro cubiertas para el agua al coche 29. (Como una burla, el temporal suavizaba sus rigores, haciéndose blanda llovizna). En más de un punto del circuito, el piso estaba encharcado. Cuando vinieron los primeros cambios, apunté frescas referencias: Perkins, que dejaba su lugar a Canedo, entendía que hubiera sido mejor no hacerlo (“Ya nos habíamos acostumbrado al agua. ¿Para qué?”) y Di Plama proporcionaba esclarecedor aviso (“Vi al Porsche tocar el cordón en el sinuoso de la bajada; hizo una serie de trompos y quedó cruzado. Creo que se rompió”). Copello, parco (“Todo anda bien”) se enfundaba en protector impermeable para buscar refugio en un hotel cercano. (A las 7 de la mañana, en medio de un silencio cargado de impotencia, el Porsche, tremendamente golpeado, con una mata de pasto colgando de la parte trasera, el parabrisas destrozado y la trompa hecha añicos, era un cadáver transportado hacia el infortunio).

Fangio, sin levantar la voz, respondía a la impaciencia de quienes se quejaban porque los organizadores situaban en el primer puesto al BMW 21 de Jans-Bous-Lagodny (castigados con una vuelta allá por las 6 de la mañana). “Nosotros estamos adelante: ya verán cómo arreglan la cosa” decía el hombre-base del equipo. (Corría una nueva ronda de mate en el box, cuando crucé el túnel en busca de la paz del Sport-Tribune).

Y aquí estaba. Ordenando mis apuntes. Una voz grave —la del doctor Verna— me espetó, al tiempo que me enfrentaba: “¿Ha visto usted esto? Está mal. No vamos segundos”. Me tendía una rosada planilla en la que el auto número 3 ocupaba el segundo lugar. No tuve oportunidad para contestar. Un horrísono trueno estallo sobre nosotros. Empujé la máquina hacia delante y decidí retornar a los boxes.

Otra vez el eterno camino. Nuevos rostros ensombrecidos de fatiga. El frío arrachado. En el box, impertérrito, Fangio. Una nueva planilla en sus fuertes manos. La calma. (Allí, el coche 3 estaba adelante. Y el de “Cacho”-Di Palma-Galbato, en el quinto lugar. Torcido y todo, quinto). La hazaña estaba cumplida. Una prodigiosa lección de fe había sido dictada. ¿Qué importaba el frío, la vigilia o el agua? Después, el diluvio bajo un cielo permanentemente gris, ahora otra vez ensombrecido. Sin visibilidad. Con ríos de agua sobre la encharcada recta. Con detenciones nerviosas.

Fue entonces cuando alguien dejó caer un grito, preguntando: “¿Dónde está Cupeiro?”. Eran las 12 y 45.

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Spiderman

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muy bueno que lindos recuerdos me trae a pesar de que era muy chico. historias de la argentina secreta

teo27



Muy buenos los avances que vas tirando Enri...Pero ¿Que paso con Cupeiro?????
Mando otro
Slds
TEO

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teo27 escribió:Muy buenos los avances que vas tirando Enri...Pero ¿Que paso con Cupeiro?????
Mando otro
Slds
TEO


Jajaja, ya va!!! de a poco

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CAPÍTULO V


En el circuito de Nürburgring, al filo del mediodía del Miércoles 20 de Agosto de 1969

LLOVÍA COMO PARA EL CAMPEONATO...
por JORGE CUPEIRO



En cuando salí con el auto por segunda vez, ahí nomás, en los primeros vericuetos del circuito, me dí cuenta que algo andaba mal. Era como si me lo hubieran cambiado, como si alguna cosa lo hiciera inmanejable.

A mí me gusta andar en la lluvia. Todos lo saben. Además, quien tenga buena memoria recordará que he ganado casi todas las carreras que corrí bajo la lluvia y en el barro. Pero lo que no me esperaba, lo que nadie podía esperar fue... ¡lo que sucedió! Comienzo a dejar de ver. Es una tiniebla extraña que se cierne sobre el circuito, un manto oscuro desde la cumbre de la montaña Eifel. De pronto la obscuridad se hace casi total. Enciendo los faros del auto. La lluvia, torrencial, complica aún más las cosas. Me río de mí mismo cuando me escucho decir, en voz alta...

—Llueve como para el campeonato...

Pero ya no río más. Resulta que no es más de día... ¡Es noche cerrada...! Esta es la bajadita que da al puente de Adenau... ¿Qué pasa allí? Hay una fila de autos... ¡Cuidado! ¡Esto es increíble...! Son piedras y tierra que arrastra el agua... ¡Si parece uno de los vados nuestros, cuando ha llovido en la montaña! Adelante y con cuidado... Tenelo derechito, Jorge... ¡Uno se fue afuera de pista...! ¡Y otro más...! ¡Otra piña...! este volcó y... ¡es una chica, allí sobre esa piedra! Que divina, me saludó así, como hace Balá en la TV... Lo que no me explico es cómo volcó, allí en plena recta.. ¿Y eso que es...? ¿La laguna de Chascomús...? ¡Guarda...! Esto es como andar en un túnel de agua... ¡Corregí...! ¡Huuuy!... Podrá parecer imaginativo, pero creo que podría repetir todo lo que pensé en esos momentos... Tal como podría dibujarles un plano del circuito, curva por curva, ahora y aquí.

Bajé de la lomada, y enfilé la recta, ví el circuito lleno de piedras y tierra. Un auto afuera del camino. Dos. Allá un tercero, volcado. Alguien me hace señas desde arriba de una piedra. Es una chica. Pienso en la recta y en el vuelco. No lo entiendo. Veo el abuelo de todos los charcos del mundo. Y entonces el agua cubre todo el automóvil, como si fueran las paredes de un túnel. Aún no veo nada y sé que me he ido fuera de pista. El ruido que hace todo el auto y los sacudones me hacen corregir, instintivamente. Pierdo velocidad y los limipiaparabrisas me vuelven a conectar con el mundo exterior. Se detiene el auto a un costado de la ruta y todo se resume en impotencia, frustración, rabia.

Nada puedo hacer. El reglamento es más que claro en ese aspecto y sólo permite que el piloto, utilizando los medios mecánicos del auto, trate de volverlo a la pista. Imposible pensar en ayuda exterior y, ni siquiera, en lo que uno mismo pudiera hacer desde afuera del auto.

Sólo pensar. Pensar en lo que pasó. Cómo pasó. Porqué pasó. Pensar en los que laburaron... En los que se sacrificaron como beduinos... En Fangio, que estaba jugado hasta la manija... ¡ciento cincuenta mil cosas había hecho Juan par que este operativo saliera bien, para hacer un buen papel...! en los compañeros de equipo... y ¡en los otros! Los otros argentinos que están al volante de los otros dos autos... y me pregunto dónde están y qué les habrá pasado y cómo irán...

Un soldado abre la puerta. Habla francés... Es uno de los integrantes de algo que nos pareció increíble: la pacífica invasión del ejército belga al suelo alemán, para colaborar en la realización de esta carrera. Me entiendo con él. Sé, entonces, que ya avisó al puesto central y que sólo debo esperar que me vengan a buscar. Miro mi reloj pulsera. Un minuto desde que perdí contacto con la pista. Cuando voy a cerrar la puerta, como si fuera un muñeco maligno, veo el mojón del Km. 13, que ilumina el soldado con su linterna... ¡Lo que les decía...! ¿Ven que era de noche? Ahora que lo pienso, sino reflexiono en función de la hora en que sucedió todo, tengo toda la imagen que era de noche.

Volví a pensar en Juan, en Macagno, que estaba trabajando con los relojes y las planillas... No lo supe entonces, pero sí después que en esos momentos festejaban la pasada de Luis Di Palma, que logró hacer la vuelta en 23 minutos y pico... En todos los boxes se temió en esos momentos que los pilotos no pudieran girar en el máximo autorizado por el reglamento... pero eso lo supe después... Allí, en ese instante... ¡me dio rabia ver el auto tan sano, tan entero y tan inútilmente fuera de carrera! Para tranquilizarme creo que pensé en el año que viene. En que hay que volver. En lo que más me gustó y que es, al mismo tiempo, lo más difícil de lograr y que lo conseguimos: la unión, el espíritu de sacrificio, el desinterés que revistió la Misión Argentina. En aquellas personas que yo no conocía y que resultaron estar llenas de condiciones y bondades. ¡Tibor Teleki es un ejemplo bárbaro! Pensé en las piñas de los entrenamientos. En que hay que dejar los crónometros en casa. En que nadie quiere ser menos que nadie... En el aburrimiento en los días previos, en la necesidad de llevar cosas, un mete-gol... ¡qué se yo! para entretenernos. Entonces lo vi a Larry. Pasó, miró como alarmado, zigzagueó el auto y se perdió en la lluvia. Yo rumiando mi impotencia, rumbié para boxes.


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